mon 24 september 2007 nights in white satin

felices madrugadas. os voy a decir algo que no se cómo vais a encajar. para me myself escribir es como hacer el amor. no lo es hablar. tiendo a excesos desesperados. tampoco lo es bailar. bailo esencialmente solo y se trata simplemente de una escena ritual previa al apareamiento que usualmente no se consuma. hoy escribo bajo petición, lo que en ningún caso disminuye el placer que me produce hacerlo. y pido disculpas por el retraso. y lo hago porque disculparse es gratis. el escrito en cuestión va dedicado a javi carbajo y a una rubia con cámara fotográfica a la que nunca se me ha ocurrido preguntar el nombre. y a todos ustedes, sean quienes sean y se lo tomen como se lo tomen.
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el tema de este docudrama es la noche blanca madrileña, por la que pasé de puntillas y en la que, como muchos conciudadanos, no entré ni de perfil. la premisa que lleva a la convocatoria es que el pueblo madrileño es básicamente civilizado y amante del arte. mis cojones de me myself que hay algo civilizado y sensato en esta villa. saldrá algún concejal a decir que hemos asistido a un éxito cultural sin precedentes. y saldrá gallardón a alabar los principios y valores democráticos de sus gentes y a decir que aquí podemos acoger unas olimpiadas en, pongamos, 8 años. una de las pocas virtudes de esta ciudad es que se echa a la calle a poco que le des el más mínimo motivo. lo malo es que lo hace con un espíritu de fiestas patronales y que todo resulta ser la ridícula parodia de una parodia. el metro colapsado, calles cortadas con alternativas peregrinas, marabuntas de gente vagando sin propósito definido, los tradicionales trifostios por un quítame allá esas pajas... el décimo círculo del infierno de dante, en definitiva.
a me myself todo ésto le cogió por la batalla del salado, celebrando la onomástica de alguien. como los brebajes llevan a la inconsciencia, y la inconsciencia lleva al movimiento, el grueso de la celebración se acercó al matadero. para cuando llegamos a la puerta ya se habían suspendido las actividades por exceso de afluencia e incidentes varios. ante la insistencia del personal, el guardia de seguridad dejaba pasar poco a poco a los ciudadanos que se acercaban a la puerta. en cualquier caso, el imaginativo pueblo de madrid se estaba saltando la tapia quince metros más atrás. como mi espíritu periodístico estaba bastante distraído, mi historial buco-dental no lo aconsejaba y el arte estimula mi sensibilidad y no mi heroísmo, me dirigí al bar con mis compañeros. y ésto es lo único positivo de las noches blancas, partiendo de la premisa de que las buenas intenciones sólo sirven para el empedrado del camino del infierno. que siempre encuentras un bar abierto.
como diría ramoncín, voy a dejar esta ciudad. si puede ser más pronto que tarde. me dirán que la echaré de menos. y tendrán razón. pero si amas realmente algo es mejor echarlo de menos que echarlo de más. y me myself ama esta ciudad. a pesar de gallardón y de las noches blancas. y a pesar, muy probablemente, de la propia ciudad. buenas noches. 
nights in white satin
never reaching the end
letters i've written
never meaning to send
'cause i love u
yes, i love u
oooh, how i love uuu
moody blues




